Las enfermedades de transmisión alimentaria (ETA) son las dolencias relacionadas con determinados alimentos. Se producen al ingerir productos contaminados por sustancias químicas o microorganismos y representan un serio problema de salud pública.

enfermedades de transmisión alimentaria

Según datos de la OMS, las ETA afectan a una de cada diez personas y provoca 420.000 muertes al año, de las cuales un tercio son niños. La contaminación se puede producir en cualquier estadio del proceso, desde la producción hasta el momento del consumo. En muchos casos se debe a la contaminación ambiental, tanto de la tierra, del agua o del aire, y es más frecuente en algunos alimentos que en otros.

Enfermedades virales, microbianas y parasitarias

Las enfermedades parasitarias suelen provenir por el consumo de alimentos mal cocidos, especialmente productos de origen animal como carne porcina o de res. También puede haber parásitos en vegetales que hayan estado en contacto con las heces de alguna persona infestada y no se hayan lavado correctamente. Los más comunes son la tenia o solitaria, la giardia o varios tipos de lombrices.  Por otra parte, las enfermedades virales se transmiten, en gran medida, por el consumo de animales infectados, es decir, son de origen zoonótico, y desde un primer paciente, se contagian a través del contacto entre personas. La hepatitis A, el norvirus o el rotavirus son algunas de las más frecuentes, aunque existen una serie de virus de aparición no frecuente, que han provocado verdaderos estragos en la humanidad.  Las enfermedades microbianas provienen en muchos casos de la contaminación de la carne al entrar en contacto con las bacterias que residen en los intestinos de algunos animales. Las más comunes son la salmonella, la listeria o la e-coli.

La presente crisis del coronavirus ha generado una mayor conciencia sobre la seria amenaza que puede suponer la zoonosis a nivel global

Como decíamos, la mayoría de las enfermedades de transmisión alimentaria se producen por zoonosis, esto quiere decir que se transmiten de manera natural de los animales a los humanos. Y la forma de contagio más frecuente se da mediante la ingesta de productos derivados de estos.  La presente crisis del coronavirus ha generado una mayor conciencia sobre la seria amenaza que puede suponer la zoonosis a nivel global. Sobre todo, teniendo en cuenta la enorme cantidad de animales que se encuentran en granjas para abastecer a la población, en unas condiciones terribles, tanto de higiene como de bienestar general. La alimentación de gran parte de los humanos, incluye una gran variedad de productos de origen animal de forma diaria, y es lo que se considera normal, está integrado en la mente y en los hábitos de las personas como algo inquebrantable. Esta creencia arraigada, aumenta el riesgo de contagios masivos e infecciones de gravedad. En los últimos tiempos el ser humano se ha tenido que enfrentar a enfermedades muy preocupantes, que se han transmitido rápidamente y han dejado secuelas irreversibles y un elevado número de fallecimientos. Hagamos un repaso.

Vacas locas. La encefalopatía espongiforme se inició en el año 2000 y supuso una crisis sanitaria en la Unión Europea. Comenzó en las vacas, a causa del consumo de piensos contaminados, y a continuación se transmitió al ser humano por la ingesta de la carne de las vacas contagiadas. Esta enfermedad provocó daños neurológicos severos y en algunos casos supuso la muerte de los pacientes.

SARS-CoV-2. El síndrome respiratorio agudo apareció en 2003 en China. Fue provocado por un coronavirus presente en los murciélagos y otros animales exóticos de consumo humano. Se propagó rápidamente por muchos países y la ONU declaró una alerta mundial. Generaba graves problemas en el aparato respiratorio de los infectados y el promedio de mortalidad alcanzó el 13%. En aquella ocasión, se consiguió controlar y detener la propagación mundial del virus.

Gripe aviar. A finales de 2005 comenzó a propagarse este virus desde varios países del sureste asiático. Según datos de la FAO, el virus fue transportado por algunas especies de aves silvestres migratorias, desde Asia, hasta Oriente Medio, Europa y África. Estas aves contagiaron a las de corral, como pollos, patos, pavos, gansos, ocas o avestruces, y de ahí, mediante el consumo de su carne, se propagó a los humanos. A pesar de que se pronosticaba una catástrofe pandémica, finalmente no se produjo y dejó solamente 153 fallecidos.

Gripe A o gripe porcina. En 2009 tuvo lugar esta enfermedad de características pandémicas, que tiene muchas similitudes con el covid-19. Los contagios comenzaron por el contacto con los cerdos en las granjas, concretamente en USA y México, y se propagó con rapidez por todos los continentes. Los síntomas eran similares a una gripe, que en determinados pacientes provocaba la muerte. En este caso, se limitaron las importaciones y poco a poco, la transmisión entre humanos fue remitiendo.

MERS. En el año 2012 se inició un brote de MERS-CoV en Oriente Medio, proveniente de los camellos y algunas especies de murciélago. La infección, muy contagiosa, provocaba una enfermedad respiratoria, con fiebre, tos y neumonía, y la cifra de mortalidad alcanzó el 30%. Los demás países no vieron necesario tomar medidas especiales y afortunadamente, la enfermedad no salió de la región.

Ébola. El primer caso de ébola registrado tuvo lugar en 1976 y desde entonces hasta 2013, se han dado hasta 20 brotes, principalmente en África Occidental y Oriental. La OMS afirma que este virus se encuentra en animales salvajes como algunos simios y murciélagos frugívoros. Al igual que ocurrió con el VIH, otro virus pandémico y letal, se transmitió al humano a través de cazadores que consumieron carne de estos animales o estuvieron en contacto con sus fluidos. Los síntomas principales son diarrea aguda y hemorragias internas y externas. Resulta mortal hasta en el 90% de los infectados y ha terminado con la vida de más de 11.000 personas. El fallecimiento se produce en poco más de dos semanas desde los primeros síntomas. Por ahora, los brotes de ébola se han mantenido como epidemia, dentro de los límites del continente. Sin embargo, es un virus muy resistente, que vuelve a hacer acto de presencia cada cierto tiempo.

Covid-19. Igual que los demás, se inició por la ingesta de carne animal, y desde el paciente 0, se propagó masivamente y, esta vez sí, por todo el mundo. Es un virus altamente contagioso, que se transmite por la saliva y se presenta como una gripe de cierta gravedad, que puede complicarse en algunas personas y provocar problemas respiratorios que derivan en la muerte del paciente. A pesar de las advertencias de la naturaleza con las crisis anteriores, no se tomaron medidas y apareció con toda su fuerza en naciones confiadas y sorprendidas, a pesar de que ha sido la crónica de una muerte (o en este caso pandemia) anunciada.

Pareciera que no está en la condición humana el ser capaz de aprender de sus errores, y sufrimos las consecuencias una y otra vez. Quizá jamás podamos evitar que cosas así sucedan, porque la naturaleza siempre se abre paso y esto incluye a las células que conforman a todos los seres vivos. Sin embargo, la evidencia nos indica que todas las enfermedades víricas que nos han afectado en las últimas décadas, sí se podrían haber evitado de una forma tan sencilla como obvia. Efectivamente, dejando a los animales en paz.

Autora: Noemí Alba, Activista por los derechos de los animales.

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