¿El fin justifica los medios? Es la pregunta y el debate que tiene lugar desde hace décadas en el ámbito de la ciencia. Los juicios de Núremberg, en 1947, contribuyeron a establecer unas pautas éticas para la investigación médica en seres humanos, que hasta entonces se había realizado sin consentimiento y con gravísimas consecuencias para las víctimas.

Objeción de conciencia veganismo

Organizaciones como la OMS y la ONU se involucraron en definir unos principios basados en la voluntariedad y el consentimiento informado y la prevalencia del respeto al individuo por encima de los intereses de los pacientes. Aun así, en los 60 tuvo lugar el caso de la talidomida que provocó miles de muertes y malformaciones físicas, por lo que las autoridades debieron revisar de nuevo la normativa de los ensayos clínicos. La Declaración de Helsinki se redactó en 1964 para servir como guía para científicos que realizan investigaciones sobre humanos. Las decisiones que antaño se habían dejado a criterio de la conciencia de cada médico, pasaron a estar supervisadas por diversos colectivos.  Durante años, se han seguido publicando y revisando leyes, reglamentos y códigos para fijar los límites éticos de este tipo de pruebas y experimentos.

¿Es esto un avance para el ser humano o un freno al desarrollo científico? La bioética surge para el estudio del comportamiento humano en el ámbito científico bajo el prisma de los valores y la moral, y es una disciplina fundamental en medicina. La idea es darle prioridad a la protección de la dignidad y la vida humana por encima de los intereses del grupo.

Millones de animales de distintas especies diferentes mueren cada año en los laboratorios, víctimas de la experimentación

¿Por qué no se ha evolucionado del mismo modo en cuanto a la investigación con animales? Millones de animales de distintas especies diferentes mueren cada año en los laboratorios, víctimas de la experimentación. En la actualidad, todos los procedimientos para el control y el tratamiento de enfermedades, deben estar probados previamente en seres vivos.

Pero, ¿qué ocurre cuando un estudiante, futuro profesional de la ciencia, rechaza la experimentación en animales?

La objeción de conciencia es un derecho que todo ciudadano puede ejercer. Consiste en la negativa a llevar a cabo un comportamiento exigible jurídicamente por motivos de conciencia. Esto quiere decir, que todo individuo tiene derecho a desobedecer e incumplir una ley que considera injusta, porque atenta contra la integridad y la vida de alguien.

Desde hace varios siglos, se han utilizado animales en la enseñanza de muchas disciplinas científicas. En los tiempos de Galeno, era habitual realizar vivisecciones en macacos, cerdos y perros para ayudar a los alumnos a comprender el cuerpo humano y sus funciones. Pero la popularización de la vivisección en universidades y escuelas ocurrió a mediados de s. XIX, fomentado por Claude Bernard, un galardonado científico francés que llegó a utilizar a miles de perros vivos y conscientes en sus experimentos.

Afortunadamente hubo alumnos que reaccionaron ante estas prácticas y el Parlamento británico aprobó en 1876 la primera ley contra la vivisección. Esto no eliminó otro tipo de prácticas de laboratorio sobre animales, como la disección de individuos eutanasiados para este fin.  De hecho, el número de animales que se sacrifican en nombre de la educación es muy elevado y se emplean para el aprendizaje de disciplinas como medicina, farmacología, biología, veterinaria o incluso psicología. El debate surge cuando los estudiantes se plantean si es correcto desde el punto de vista ético sacrificar a un conejo para observar su aparato digestivo, o matar a una rata para comprobar cómo funcionan sus músculos. En un momento histórico además, en el que las alternativas tecnológicas pueden reproducirlo prácticamente todo y ofrecer sistemas de aprendizaje no violentos e incluso más efectivos.  Sin embargo, la pedagogía en el campo científico parece haberse instalado en un inmovilismo obsoleto que no responde a las inquietudes morales de la sociedad actual. Paradójicamente, la ciencia, que promueve el avance y el desarrollo social y humano, obstaculiza la evolución ética en sus sistemas de aprendizaje y se estanca en las mismas prácticas que se vienen utilizando desde la Edad Antigua.

Las alternativas al uso de animales en la enseñanza de la práctica de la medicina y la veterinaria son muchas

Simulaciones por ordenador, cultivos de células, creación de órganos artificiales o prácticas sobre cadáveres cedidos de forma ética. La efectividad de estos métodos de enseñanza ha sido puesta a prueba en distintos estudios, revelándose tan eficientes como los tradicionales. Superiores en muchos casos, en cuanto al nivel de satisfacción y confianza en aquellos estudiantes que no deben enfrentarse al dilema ético. Integrar la perspectiva ética y la clínica en el plan estudios demostró dar lugar a un mejor resultado académico.

Muchos alumnos que desean cursar estudios de Veterinaria, ven vulnerado su derecho a la objeción de conciencia. En algunas facultades, se obliga a los estudiantes a firmar un documento adjunto a la matricula, en el que se comprometen a realizar las prácticas de experimentación correspondientes. En el mejor de los casos, el alumno deberá realizar forzosamente estos ejercicios como condición indispensable para aprobar determinadas asignaturas y finalmente obtener su título. Algunos defensores de estas prácticas experimentales sobre animales sostienen que ayudan a desarrollar una desensibilización necesaria para el ejercicio de una profesión que debe realizarse lejos de cualquier actitud sentimentalista. Sin embargo, está demostrado que estimular la empatía ayuda a que el futuro médico o veterinario sepa identificar mejor los signos de sufrimiento físico y emocional. De esta forma serán capaces de hacer mejores diagnósticos y estarán mejor cualificados para tratar a sus pacientes.

Objeción de conciencia veganismo

Y llegamos a la gran pregunta, ¿por qué hay tantos obstáculos a la objeción de conciencia y al uso de métodos alternativos?

El primero y el fundamental es el especismo, del cual se derivan todos los demás. Se destinan muy pocos recursos a la investigación de técnicas avanzadas y éticas que no impliquen el uso de animales. Por lo general se considera poco práctico invertir esfuerzo y dinero en desarrollar herramientas nuevas y respetuosas para las prácticas médicas y veterinarias. Y se prefieren enfocar esos esfuerzos y la financiación asignada en realizar investigaciones con animales que arrojen resultados más rápidos y directos.

La pedagogía en el campo científico parece haberse instalado en un inmovilismo obsoleto que no responde a las inquietudes morales de la sociedad actual

La actitud especista es un escollo para la evolución plena del ser humano, otro de los muchos capítulos negros de nuestra historia. Afortunadamente cada vez son más las personas que exigen un trato justo e igualitario hacia todos los animales, lo cual pasa por erradicar este tipo de prácticas. La objeción de conciencia es un paso importante que empuja al colectivo científico a reconocer la necesidad de trabajar en métodos alternativos para los estudios médicos o biológicos y también en el ámbito docente, y a implicarse en el desarrollo de los mismos. Objetar es un derecho de todo ciudadano y, ante cualquier traba por parte de los centros educativos, se puede recurrir a abogados expertos que ayuden al estudiante a ejercer este derecho.

Autora: Noemí Alba, Activista por los derechos de los animales

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Publicado en Bueno y Vegano Septiembre 2018

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