Protejamos los nidos de golondrinas y vencejos

Con la llegada del buen tiempo, regresan a nuestro entorno urbano las golondrinas y los vencejos, especies de aves que, a pesar de estar protegidas, corren el peligro de desaparecer. ¿Sabías que una pareja de estas aves se come 500.000 mosquitos en una temporada? Los nidos de golondrinas y vencejos son nuestros mejores aliados contra los mosquitos, protegerles es un bien para toda la comunidad.

El vencejo real  (Tachymarptis melba) es una ave urbana que pasa la mayor parte del tiempo en el aire pues se alimenta, bebe, duerme y se aparea mientras vuela. Sus largas y agudas alas le permiten alcanzar velocidades muy elevadas para poder cazar gran cantidad de insectos como por ejemplo moscas y mosquitos. En el campo, anida en taludes mientras que en las ciudades se refugia y cría mayoritariamente en los espacios de ventilación de las fachadas frontales, medianeras y laterales de los edificios. Son aves extraordinariamente fieles a su lugar de anidamiento y regresan cada año al mismo lugar tras recorrer miles de kilómetros. Las cavidades en las que viven tienen que estar elevadas, como mínimo 12 metros respecto al suelo y sin obstáculos delante. Necesitan este desnivel para asegurar su entrada y salida de los  agujeros sin riesgo de caer al suelo. Esta maniobra tiene que ser muy precisa puesto que llegan volando a gran velocidad y entran en la cavidad como un proyectil, inclinando el cuerpo y las alas, adaptándolo a la forma y medida del agujero. Este impulso hace que al entrar vayan a parar a la pared interna de la cavidad a la que se cogen con las patas.

Los vencejos duermen cada día en su refugio, desde que llegan de África hasta que se marchan. Si son adultos y en edad reproductora esta cavidad será el lugar donde construirán su nido. Sus nidos y refugios son muy importantes puesto que les permiten descansar y también encontrar amparo de sus depredadores naturales y en caso de condiciones meteorológicas adversas.

La golondrina común (Hirundo rustica), la golondrina avión (Delichon urbicum) y el vencejo común  (Apus apus) son también pájaros urbanos protegidos que nidifican en las ciudades y, al igual que el vencejo real, se alimentan de numerosos insectos que atrapan mientras están volando. Es evidente pues que todos estos pájaros juegan un rol muy importante en el control de las poblaciones de insectos, tales como el mosquito tigre.

Sin embargo, esto no parece importar a la mayoría de las personas porque estos pájaros, tan aceptados años atrás, ahora resultan ser un estorbo. Al regresar de su viaje, a menudo se encuentran sin sus nidos, por lo que tienen que buscar otro nuevo sitio para refugiarse y nidificar, algo que les resulta cada vez más difícil. Esto es fruto de la acción de las personas que solucionan el problema destruyendo o tapando sus nidos sin calibrar la gravedad de este acto para los animales, para el medio ambiente y para nosotros. Además, se añade que la planificación actual de las construcciones inhabilita la presencia de paredes medianeras donde las aves puedan nidificar y que muchas veces las rehabilitaciones de fachadas no son respetuosas. Asimismo frecuentemente se contrata los servicios de empresas de trabajos verticales para que eliminen el acceso de las aves a sus nidos. Todo ello pone a las golondrinas y los vencejos en una grave situación.

Los nidos de golondrinas y vencejos son nuestros mejores aliados contra los mosquitos, protegerles es un bien para toda la comunidad.

Durante la primavera, es frecuente la caída del nido de las crías o que los pájaros jóvenes sufran accidentes. Con asiduidad estas aves, buscando espacios donde refugiarse, entran fortuitamente en el interior de las viviendas o quedan atrapadas al introducirse en los agujeros de las fachadas que comunican con falsos techos o extractores de cocina. Muchos entran por los patios de luces y acaban cayendo. Todas estas situaciones suelen derivar en la muerte de estos pájaros, ya que no pueden salir de estos lugares por sí mismos.  Gracias a los ciudadanos que los descubren y dan aviso a las administraciones o entidades de protección animal, algunos son llevados a centros de recuperación de fauna salvaje autóctona donde se les trata  y se intenta devolverlos a la naturaleza.

La destrucción de los nidos, la baja disponibilidad de lugares donde nidificar y los estorbos durante su periodo de reproducción podrían amenazar gravemente su población en un futuro próximo.

Es muy necesario recordar que tanto los vencejos comunes, como los vencejos reales o las golondrinas (así como otras aves migratorias) están protegidos por la legislación europea, estatal y autonómica. Respecto a las especies migratorias “se prohíbe especialmente la perturbación de los espacios de concentración, cría, muda, hibernación y descanso”. La mayoría de la población desconoce esta normativa y las muchas medidas alternativas que minimizan los conflictos que pudieran generar sin perjudicar a las aves. Según la legislación, no está permitido retirar los nidos en ningún caso, tampoco inhabilitar o poner impedimentos en las cavidades que estén utilizando para la cría o para cobijarse, ni tampoco la retirada de huevos, crías o adultos. Para retirar un nido de una especie protegida se necesita autorización de la administración habiendo justificado extensamente los motivos, y solo puede hacerse cuando no haya soluciones alternativas y fuera del periodo de reproducción.

Sin embargo, desafortunadamente se actúa sin ningún tipo de conocimiento, infringiendo la legislación y poniendo en peligro la vida de los animales. Frecuentemente tenemos conocimiento de casos de demolición o rehabilitación de edificios. Como ejemplo positivo me gustaría compartir el caso de un edificio del municipio de El Masnou (Barcelona) -donde anidaban desde hacía muchos años numerosas parejas de vencejos reales- en el que se instaló un andamio para proceder a demoler gran parte de la pared. La escena era desoladora, los animales intentaban entrar una y otra vez en unos nidos que ya no existían. La fundación intervino inmediatamente para parar el resto del derribo y salvar los nidos que aún quedaban intactos. Junto con los agentes de la autoridad de la Consejería de Agricultura de la Generalitat de Catalunya, los Agents Rurals, conseguimos paralizar la obra hasta que los vencejos reales migraran de nuevo, transcurridas unas 5 semanas. Pero el problema seguía ahí, porque tras la demolición, que era inevitable, ¿qué sucedería con las aves cuando volvieran de su migración?

Planteamos la posibilidad de instalar nidos artificiales en el terrado para que los vencejos pudieran volver a anidar allí, un espacio en el que lo habían hecho durante años. Con el consentimiento de la comunidad de vecinos y tras tomar todas las medidas necesarias, encargamos los nidos que instalamos dos semanas más tarde. Afortunadamente, al año siguiente, las parejas de vencejos regresaron y pudieron gozar de sus nuevos refugios donde anidan cada temporada gracias a la sensibilidad y el respeto que la comunidad de vecinos mostró.

Proteger los nidos de estos animales, auxiliarles en caso que caigan del nido o ayudarles a emprender el vuelo es crucial para su supervivencia y un bien para el control de las poblaciones de insectos.

Si encuentras alguno de estos animales en peligro contacta con los agentes de la autoridad y los centros de recuperación de fauna.

faadaAutora: Carla Cornella, presidenta de FAADA

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Publicado en Bueno y Vegano Mayo 2018

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