Comer Bueno y Vegano: Turín

Turín es una ciudad amiga de los animales y de la buena comida. Numerosos establecimientos con menús veganos han conseguido hacerse un gran hueco entre los barrocos e históricos cafés de la Capital de los Alpes.

Pero uno de ellos destaca por méritos propios: Ratatouille, situado a los pies del majestuoso río Po, concentra todo con lo que un vegano ha soñado alguna vez. Porque Ratatouille es al mismo tiempo restaurante, pizzería,  pastelería y tienda.

Nada más cruzar la puerta del local, una vitrina con más de 70 variedades de galletas y pastelitos de distintas formas y colores te cautiva. “¿Todo es vegano?”, exclamé sorprendida. “Ciertamente”, me contestó con una sonrisa una de las jóvenes camareras, dispuesta a describirme cada una de ellas. Al lado, un mostrador con apetitosos cruasanes rellenos de mermelada, magdalenas y dulces típicos piamonteses como los gianduiotti. En las neveras, helados, tartas y tiramisús.

Ratatouille nació en 2009, convirtiéndose en la primera pastelería vegana de Italia. Pero, Silvia Voltolini y Fabrizio Trevisson no se conformaron: también elaboran un menú degustación que varía cada día y platos preparados como ensaladilla rusa y brochetas de seitán. Y no falta la pizza. Eso sí, preparada al padellino (una especialidad turinesa) para obtener una pizza suave, espesa y crujiente al mismo tiempo. Para Navidad, el establecimiento se llena de panettones y pandoros. Y para Semana Santa, de huevos de Pascua y colombe, que nada tienen que envidiar a los tradicionales.

He tenido la suerte de poder visitar Ratatouille en varias ocasiones. De hecho, es una de mis prioridades cada vez que piso suelo turinés. Y me enamora cada día más. Puedes ir a desayunar, comer, cenar, a comprar comida para llevar o preparar en casa, a hacer el brunch, el aperitivo o la merienda… Ratatouille te brinda un pequeño momento de felicidad a cualquier hora.

Destaco la focaccia genovesa y la tarta de espinacas y ricota, pero, sin dudarlo, me quedo con su lado más dulce: los embriagadores pastelitos rellenos de nata o el tiramisú tradicional, de fresa o de gianduia, hechos a base de harina de arroz y de almendra, bebida de soja de vainilla, cacao y azúcar, entre otros ingredientes. Con su sabor suave y su esponjosidad, son capaces de levantar el ánimo a cualquiera.

Gracias a Ratatouille, los veganos que visitan o viven en la mágica ciudad de Turín pueden endulzar fácilmente y a un precio asequible sus vidas.

Nombre y dirección: Ratatouille, Corso Tortona, 2, Turín, Italia.

Carta: Mucha variedad de entrantes, segundos platos y postres. Todo elaborado con productos ecológicos y de comercio justo.

Servicio: Eficiente y agradable.

Cocina: Versiones veganas de platos italianos e internacionales. Pastelería 100% vegana.

Sala: Pocas mesas en el interior y en el exterior del local. Ambiente tranquilo y relajado. También hay una pequeña tienda con productos de limpieza y cosmética, accesorios de moda, joyas, libros y pienso para perros y gatos.

Calidad/Precio: Excelente

Autora: Cristina Fernández, Periodista & Blogger
Bueno y Vegano Julio-Agosto 2017

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