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Amandín. La opción más saludable

La relación entre alimentación y estados de ánimo cada vez genera más interés entre los profesionales sanitarios. Un número importante de estudios médicos realizados en la última década sobre cientos de miles de personas sugieren que una dieta rica en frutas y verduras y con cereales integrales en vez de refinados, puede proteger frente a la depresión, mientras que las dietas típicas occidentales, caracterizadas por un alto consumo de carne roja y/o procesada, cereales refinados, dulces, y productos lácteos altos en grasa, pueden aumentar el riesgo de depresión.

Tal es la importancia que parece tener la alimentación en nuestro estado de salud mental que en los últimos años se ha desarrollado una nueva especialidad médica: la psiquiatría nutricional. Además del tratamiento farmacológico para la depresión, cada vez más psiquiatras educan a sus pacientes para que adopten un modo de vida más saludable, que incluye: una dieta predominantemente vegetal y baja en productos refinados y procesados, en grasa saturada y en colesterol; ejercicio físico regular (y a ser posible, al aire libre, para beneficiarnos de los efectos positivos del sol y de la vitamina D), una buena higiene del sueño, con un descanso adecuado, y unos buenos hábitos emocionales.

Veganismo, dieta y depresión

Una dieta de las características descritas no solo nos protegerá frente a la depresión, sino que nos ayudará a mantener un peso normal, y a reducir nuestros niveles de glucosa y de colesterol en sangre. Es evidente que el hecho de estar físicamente más sanos a todos los niveles, nos va a permitir llevar una vida más activa socialmente y más plena, lo que a su vez redundará en un mejor estado de ánimo.

Cualquier persona vegana, vegetariana o que siga una dieta predominantemente vegetal debe asegurarse de obtener vitamina B12 de forma regular

La mejor forma de obtener vitamina B12 es a través de un suplemento semanal. La vitamina B12 es esencial para el buen funcionamiento de nuestro sistema nervioso, y una deficiencia, incluso leve, puede dar lugar a depresión e incluso a demencia. Otras vitaminas del grupo B también son importantes para mantener la salud del cerebro y se encuentran en abundancia en el reino vegetal. Una dieta rica en frutas y verduras de muchos colores diferentes, en cereales integrales, legumbres, frutos secos y semillas, y suplementada con vitamina B12 es la mejor protección, desde el punto de vista de la nutrición, frente a la depresión.

Las personas que hayan tenido episodios depresivos o que tengan antecedentes familiares de depresión podrían beneficiarse de tomar un suplemento de ácidos grasos omega-3 procedente de aceite de algas marinas; es aconsejable hablar de esto con nuestro médico o nutricionista.

Los activistas veganos, en especial aquellos que dedican parte de su tiempo a investigar y documentar las condiciones en las que se encuentran los animales en granjas industriales, perreras, circos, laboratorios, etc., pueden experimentar signos de ansiedad y depresión crónicas, similares a los que sufren personas que han vivido o sido testigos de guerras, actos terroristas u otras formas de violencia. Esto se conoce como síndrome de estrés post-traumático y puede afectar nuestro bienestar físico y mental. Si te encuentras en esta situación es importante en primer lugar que busques el apoyo de tu familia o de tu grupo de amigos – preferentemente gente que entienda lo que significa ser vegano y lo respete. Si tus síntomas no mejoran en unos días o no dispones de un grupo social de apoyo, pide consejo profesional.

Autora: Miriam Martínez Biarge,  Médico Pediatra, www.mipediatravegetariano.com

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