Crema detox de remolacha y rábano negro

En Invierno, una de las mejores maneras de consumir verduras es en forma de crema, y si además puede ser una Crema Detox de Remolacha y Rábano Negro como esta, entonces nuestra ración de salud y placer está garantizada!

Además de su llamativo y precioso color, la remolacha es rica en un grupo singular de antioxidantes llamado las betacianinas. Lo que le otorga múltiples propiedades medicinales para nuestro organismo…

Por un lado, mejora la función hepática, activa la circulación y también purifica la sangre. Del otro, regula los niveles de colesterol,  y gracias a su contenido en vitaminas del grupo B, mejora también nuestra función nerviosa y cardíaca,  además de ser rica en hierro y actuar como un auténtico remedio frente a la anemia.

Un raíz beneficiosa de poder antiinflamatorio y detox, potenciado por la acción depurativa del rábano negro, otra verdura de raíz de piel negra e interior blanco, apta para tomar en crudo o cocido. Sus compuestos azufrados mejoran el trabajo de nuestro hígado y bilis, teniendo propiedades coleréticas y colagogas, muy usadas para casos de migraña, intoxicaciones, cólicos, y problemas de piel y alergias.

La combinación de ambos elementos viene a potenciar sus beneficios limpiadores y reguladores para nuestra salud, mientras disfrutamos de su sabor, y resto de ingredientes terapéuticos como son el apio-rave, la chirivía  y el hinojo, tan poco usados en nuestra cocina, pero tan valiosos para nuestro organismo! Conseguimos así, aportar una buena dosis de vitamina C y del grupo B, además de fibra y regular el cortisol, la hormona del estrés.

Una crema vegana 100% terapéutica, como si de una pócima se tratara, sublimada gracias al toque del jengibre, del tomillo y romero, y del miso, un fermentado de soja biológico que no puede faltar en nuestra despensa o mejor dicho, botiquín de salud (guardar en nevera una vez abierto), al ayudar a repoblar nuestra microbiota, nuestro grupo de soldados que cuida de cuida de nuestra inmunidad y emociones.

El último toque, lo aporta la leche de coco, aportando cremosidad y suavidad al plato, sin azúcar y sin lactosa, pero con minerales como el selenio, cromo, potasio, fósforo y vitaminas del grupo B, y sobre todo ácido láurico de poder antiviral y antibacteriano.

En definitiva, se trata de una crema ideal para llevar el invierno, fuertes por dentro y bellos por fuera, fácil de digerir y con un ¡sabor de-li-cio-so! ¡Buen provecho antioxidante y lleno de color!

Utensilios

  • Batidora de vaso potente
  • Cazo

Ingredientes para 4 raciones

  • 2 puerros troceados
  • 2 remolachas bio con piel, troceadas
  • 1 hinojo bio, troceado
  • 3 setas shiitake
  • 1 chirivía grande bio, troceada y sin pelar
  • ½ rábano negro bio sin pelar y troceada
  • ½ apio rave bio pelado, troceado, pequeño
  • ajo en polvo
  • tomillo y romero seco o en rama
  • pizca de sal no refinada
  • 1 litro de caldo verduras bio
  • pizca de pimienta negra
  • 2 c. miso bio y no pasteurizado
  • 125 ml leche de coco de lata
  • 1 c. postre de jengibre en polvo

Elaboración

  1. Saltear los puerros en el fondo de la olla con aceite de oliva hasta que se doren.
  2. Añadir el resto de las verduras, junto con la sal, ajo y hierbas.
  3. Añadir el caldo y dejar hervir durante 15 minutos.
  4. Mientras tanto, batir la leche de coco con el jengibre y verter en una jarra. Reservar.
  5. Verter todo en el vaso de la batidora y batir hasta que quede bien homogéneo.
  6. Añadir el miso y la pimienta negra, y volver a batir.
  7. Servir en bols y decorar con rábano negro en láminas, y verter la leche de coco al gusto junto con romero.

Autora: Mareva Gillioz, Dietista y Coach nutricional, especializada en Naturopatía. Certificada en cocina crudivegana por Matthew Kenney Culinary Institute
Publicado en Bueno y Vegano Febrero 2018

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