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Amandín. La opción más saludable

Llevas tiempo pensando en ello. Has visto vídeos, conoces las consecuencias que tiene el consumo de carne en los animales y en el planeta, sabes que hay alternativas. Y ya no quieres seguir formando parte de un sistema injusto, depredador y causante de tanto sufrimiento.

Ser vegano implica cambiar muchos aspectos de nuestro modo de vida, pero el principal e inmediato es la alimentación: comer es algo que hacemos varias veces al día y además es uno de los principales factores que van a determinar que te mantengas sana y con la energía suficiente para llevar una vida plena y feliz.

Para comer vegano no basta con excluir los productos animales que antes comías, es necesario sustituirlos por alimentos vegetales que tengan propiedades nutricionales similares. Un primer paso es leer sobre nutrición. No hace falta que te conviertas en un experto, pero es importante que aprendas unos principios básicos: cuáles son los nutrientes principales y dónde encontrarlos, así como cuáles son los principales grupos de alimentos. Tu profesor/a de biología te puede recomendar una buena fuente de información, bien en internet o en un libro.

A continuación deberías hablar con tu familia. No temas que reaccionen negativamente. En el momento actual se está hablando mucho de veganismo y ya no se considera una manía de gente rara. Puede que se preocupen por tu salud y por cómo os vais a arreglar todos en casa a partir de ahora. Pero la mayoría de padres van a aceptar que te hagas vegano si ven que eres firme en tus convicciones y que hay un plan sólido detrás. Si les muestras que sabes mantenerte sano y cuidar de ti misma siendo vegana/o estarán mucho más abiertos a apoyarte.

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¿Cómo empezar? No es necesario comprar alimentos caros o exóticos ni pasar largo tiempo en la cocina para comer bien. Estos alimentos simples que se encuentran ya en muchos supermercados pueden pasar a ser la base de tu alimentación desde hoy mismo, junto con todas las frutas y verduras que te apetezcan y que ya habrá en casa:

  • Hummus. Tenlo siempre a mano, lo puedes comer con pan, con crudités de verduras, en bocadillos… Más adelante puedes aprender a hacerlo en casa, lleva 5 minutos y puedes aderezarlo como más te guste. Seguro que muy pronto tendrás que compartirlo con el resto de tu familia, ¡a todo el mundo le gusta el hummus!
  • Mantequilla de cacahuete. Compra una sin azúcar ni grasa añadida y úsala untada sobre pan o con fruta, o en batidos con leche vegetal y fruta.
  • Pan integral. El que más te guste, incluso de molde.
  • Leche de soja o de avena enriquecida con calcio; y yogures de soja enriquecidos con calcio (mejor sin azúcar).
  • Tofu ahumado o fermentado (para añadir a ensaladas) y tofu firme para añadir a guisos y salteados de verduras.
  • Seitán, hamburguesas y salchichas vegetarianas.
  • Legumbres cocidas para añadir a ensaladas y sopas y hacer patés.
  • Frutos secos variados y semillas (calabaza, girasol…) para tener un tentempié siempre a mano, y para añadir a ensaladas y a cualquier otro plato.

Desde ya mismo empieza a tomar un comprimido de 1000 microgramos de vitamina B12 dos veces por semana; puedes encontrarlos en cualquier tienda de alimentación natural.

Es muy importante que no te sientas solo/a. El veganismo todavía es un fenómeno minoritario y a veces te sentirás diferente e incomprendido. Busca a otros veganos/as cerca de ti con quienes compartir experiencias. Internet es la mejor forma de encontrar gente, pero no te quedes solo en las redes sociales y queda también con otras personas en la vida real.

Autora: Miriam Martínez Biarge, Médico Pediatra en España y Reino Unido
Publicado en Bueno y Vegano Febrero 2018

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