Vestirse y calzarse sin cuero: alternativas compasivas y limpias

Ser vegano implica tomar conciencia sobre el consumo responsable, a través del cual se debe promover un modelo de producción que permita mejorar las condiciones laborales de los seres humanos, la sostenibilidad medioambiental y, por supuesto, el respeto a todos los otros animales sin distinción entre especies, evitando siempre su uso, explotación y muerte, dado que éstas son injustas y crueles.

En pleno S. XXI, hemos evolucionado tanto como para poder razonar moralmente y decidir dejar de infligir sufrimiento a los demás habitantes de nuestro Planeta, ya que disponemos de múltiples alternativas que resultan, no sólo más éticas, sino también más económicas y respetuosas con el medio ambiente. Por consiguiente, las personas veganas NO nos alimentamos con productos de origen animal, sino con alimentos 100% de origen vegetal, con el objetivo de abolir la crueldad hacia los animales. Y para ser coherentes con la ética vegana, tampoco nos podemos vestir con tejidos derivados de su explotación y muerte: sus pieles, su lana, sus plumas y su cuero.

Tradicionalmente, los seres humanos han ingeniado un sistema de desarrollo y producción sustentado en la explotación de los otros animales, sin contemplaciones morales y sin pensar en las nefastas consecuencias que conlleva para estos seres vivos y para nuestra propia especie.

Además de utilizarlos y tratarlos como meras máquinas de producción de carne, leche y huevos… también les arrancamos su piel…

Y aunque esto hoy es completamente innecesario para nuestra supervivencia y poder abrigarnos, ha devenido un gran negocio a nivel global. La demanda de cuero es inmensa dado el gran potencial de la industria de la moda, por tanto, la confección de piel curtida no es un subproducto derivado del aprovechamiento de la industria cárnica. Cada año, miles de animales, sobretodo bóvidos, son matados por su cuero, por ello, si quieres ayudar o respetar a los animales es importante no generar demanda de este material.

Actualmente, el primer productor mundial de cuero es la India y, lógicamente, la mayor parte del cuero comercializado en la Unión Europea procede de este subcontinente. En ningún otro lugar del mundo viven tantos bóvidos como en la India (de la raza bos indicus), paradójicamente, en ningún otro lugar viven tantos fieles seguidores de la religión hinduista. A pesar de que muchas personas creen que allí todas las vacas se consideran sagradas y que su sacrificio está prohibido por ley, en este inmenso país existen diversas realidades legislativas y religiosas, que pueden llegar a ser totalmente contrapuestas.

Es cierto que fieles hindúes veneran a las vacas (y a los toros) como deidades, pues les tratan como a una madre, porque da leche, mantequilla y sus hijos ayudan a labrar los campos proporcionando abono y combustible. La divinidad hindú más popular, Krishna, dios de la misericordia y de la infancia, se describe a sí mismo como un pastor de vacas y a la vez, como un protector de las mismas. La lógica de este culto religioso se fundamenta en que las vacas son consideradas la principal fuente de creación de riqueza. Dar protección y rendir culto a las vacas simboliza la adoración de la maternidad, incluida la humana. El carácter sagrado de la vaca en la teología hindú también está vinculado a la creencia de la transmigración de las almas. La vaca es el ser más dócil y bueno del Universo. Rendir culto y servir a la vaca conducirá al estado de Nirvana durante las próximas 21 generaciones. Para reencarnarse en una vaca son necesarias al menos 86 transmigraciones del alma y una más para devenir un ser humano. Aquél que mate a una vaca (o a un toro), hará que su alma retroceda hasta reencarnarse en el peldaño más bajo y miserable que pueda existir.

Sin embargo, la India es el primer productor mundial de cuero y esto significa que se matan vacas

A pesar del arraigo de la filosofía hindú, la India no es un paraíso para todas las vacas, para muchas, es el peor de los infiernos. Solamente en los Estados de Bengala y Kerala existe una legislación que prohíbe el sacrificio de vacas, aunque esto tampoco les libra de la crueldad humana. Los Estados habitados por mayorías cristianas y musulmanas cuentan con grandes mataderos de bóvidos donde padecen sacrificios cruentos, especialmente, para abastecer el cruel y contaminante negocio del cuero. Cada año, miles de vacas son transportadas a los Estados indios donde el sacrificio de vacas está permitido. Sufren unos traslados que pueden durar varios días en muy malas condiciones y muchas se desvanecen por el camino. La ONG norteamericana PETA, una de las mayores organizaciones mundiales dedicada a la defensa de los animales, ha documentado a través de filmaciones en camiones de ganado y mataderos, qué realidad se oculta detrás de la vestimenta de cuero, la triste realidad de muchas vacas indias.

Además, tampoco podemos ignorar que durante el proceso para curtir la piel se originan cargas residuales altamente contaminantes, entre las que podemos encontrar como desperdicio más de 500 sustancias tóxicas: sal de cromo, sal común, sulfuros, ácidos orgánicos (sulfúrico, clorhídrico, láctico, fórmico y bórico, entre otros), sales de amonio, bisulfito de sodio, peróxido de hidrógeno, azúcares y melazas, e inclusive ácido sulfoftálico y solventes (Compuestos Orgánicos Volátiles – VOCs): acetato de butilo, etilacetato, acetona, ciclohexanona, alcohol isopropílico, metiletilcetona. (2-butanona), 2-pentanona, acetato de etilo, ciclohexano, diisobutilcetona (DIBK), xileno, metil isobutilcetona (MIBK), tolueno, etilbenceno… lo cual explica en cierto modo el hedor que genera una curtiembre y la contaminación que provoca para las aguas, el aire, el suelo… y el peligro para la salud de las personas trabajadoras.

El concepto Cruelty-Free (sin crueldad) es un término que se utiliza en el mundo vegano para promocionar una ropa confeccionada sin sacrificar animales

El concepto Moda Ética debería ir más allá y no definir solamente la ropa que se ha confeccionado respetando los derechos de los trabajadores y el medio ambiente, debe incluir los Derechos de los otros animales. El concepto Cruelty-Free (sin crueldad) es un término que se utiliza en el mundo vegano para promocionar una ropa confeccionada sin sacrificar animales. Esto no sólo incluye la piel (cuero, ante), también la seda, la lana, la angora y las plumas.

Las alternativas veganas al cuero se suelen llamar pieles sintéticas. Las más económicas están hechas de PVC o poliuretano e incluyen fórmulas patentadas de microfibras, acrílico, poliamidas… Estas son: Birkibuc, Birko-Flor, Kydex, Lorica, PVC y Vegetan. También se les suele llamar cuero vegano. No obstante, es importante tener conocimiento que algunas de estas alternativas no son adecuadas porque también generan un impacto ambiental nocivo y pueden producirnos alergias y otros efectos dañinos sobre nuestra salud. Entre ellas, la Lorica y los derivados de caucho (reciclaje de materiales), combinados con el lino y el algodón orgánico, las fibras de cáñamo o de hojas de piña tropical, son los más sostenibles y saludables.

El fin sobre el uso del cuero y las pieles está muy cerca y es esperanzador para los animales y el medioambiente, por ello, no dudes en vestir vegano.

Autora: Helena Escoda Casas, Activista por los derechos de los Animales

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Bueno y Vegano Enero 2018

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