Veganismo: dar el paso

Cuando una persona toma la decisión de cambiar su alimentación por motivos éticos, a veces surgen dudas, miedos, inseguridades, etc… pero recuerda que el cambio se consolida de manera gradual. No conozco a ningún vegan@ consolidado que se haya quejado del aburrimiento de su dieta. Más bien, todo lo contrario.

La mayoría de personas omnívoras piensan que volverse vegano es muy complicado, por no decir imposible… o que fisiológicamente es antinatural o poco saludable. Yo misma hace algunos años, cuando todavía era vegetariana, debido a mi ignorancia, creía que era imposible volverse completamente vegana. Sin embargo, ser vegano es más fácil de lo que a priori podamos imaginar, aunque en el camino es muy probable que nos encontremos algunas situaciones ingratas generadas por los arduos detractores del veganismo, los cuales no logran comprender las razones que existen detrás de esta decisión ética. Inclusive, algunas personas de nuestro entorno pueden no comprender nuestra evolución personal, nuestra nueva postura ética y quieran cuestionar todos nuestros argumentos y motivaciones. Sus palabras pueden herirnos, puede que terminemos hartos de tener que dar siempre explicaciones sobre por qué hemos tomado tal decisión… y esto también puede desanimarnos, hacernos sentir que nos hemos convertido en el bicho raro del grupo o de la familia… nos ha pasado a todas las personas que hemos dado el paso, pero para nada es motivo para echarse atrás.

Dar el paso al veganismo

Los productos de origen animal están tan arraigados en nuestra cultura y patrimonio culinario que cuesta imaginarse vivir plenamente excluyéndolos. Las recetas de toda la vida, cocinadas por nuestras madres y abuelas, permanecen en nuestro subconsciente, pues están asociadas a buenos recuerdos de infancia y a celebraciones tradicionales… , pensamos que nunca más podremos comer platos que nos encantan… quizá al principio, por desconocimiento, seamos monótonos en la planificación de nuestros menús, pero con el tiempo descubrimos una gran variedad de alimentos que nunca antes habían llamado nuestra atención y que es posible lograr las texturas y los sabores de la cocina tradicional sin carnes, ni pescados, ni lácteos, ni huevos, ni miel, etc.

Ser vegano no es aburrido. Ser vegan@ es fácil y además te ayudará a descubrir todo un mundo nuevo de posibilidades culinarias y alimenticias

Si por un lado deberás dejar atrás muchos alimentos, todos los de origen animal, te darás cuenta que empezarás a incorporar muchos otros, casi todos ellos saludables y con un gran valor nutricional. Te sorprendes muy gratamente.

En la fase inicial, tardamos más en hacer la compra, pasamos más rato leyendo etiquetas en el supermercado para saber si entre los ingredientes de los productos de comida procesada e higiene personal se encuentran derivados animales. Leer etiquetas nos convierte en personas conscientes sobre la gran cantidad de aditivos que lleva nuestra comida y nuestra cosmética, por ello nos hace pensar en la necesidad de cuidar la alimentación. Pues la mayoría de la población ni tan siquiera sabe qué come, ni las consecuencias que esto conlleva. Si quieres tener más salud, lee las etiquetas e infórmate sobre los aditivos antes de comprar. ¡También en la cosmética!

Cada vez hay más tiendas especializadas y más tiendas convencionales tienen un sección de comida ecológica o dietética, donde puedes encontrar muchos productos específicamente veganos pensados para sustituir a las proteínas de origen animal.

Y recuerda que un cambio tan importante requiere su tiempo, no hay que agobiarse

Hoy, ser vegano es más fácil que nunca. Jamás ha existido tanta oferta de productos libres de explotación animal y tanta información al respecto. Si estas en camino, no mires hacia atrás, ¡ser vegano es posible! Al final, claro está, todo depende de uno mismo.

Autora: Helena Escoda Casas, activista por los derechos de los animales
Bueno y Vegano Septiembre 2017

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