Adopción: alternativa ética

Actualmente se estima que casi la mitad de la población española convive con un animal doméstico, mayoritariamente con perros y gatos. Según el último estudio realizado por la Fundación Affinity en el que se analiza el vínculo que tenemos con ellos, el 76% de los encuestados asegura que le gustan los animales de compañía y el 74% mantiene que el hecho de convivir con ellos les aporta felicidad.

Así pues, establecemos un vínculo emocional con nuestros perros y gatos, una relación afectiva que nos aporta bienestar y con la que habitualmente nos responsabilizamos para garantizar que nuestro compañero de cuatro patas tenga cubiertas sus necesidades físicas, psicológicas y afectivas.

Sin embargo, como ocurre en todo compromiso, existen personas que incorporan un animal a su vida sin haber reflexionado suficientemente sobre si pueden responsabilizarse de sus necesidades hasta el fin de sus días. Asimismo, los valores de la sociedad en la que vivimos, donde los animales se siguen criando y comerciando como meros productos de consumo, fomentan que nos permitamos usarles para a lo mejor después abandonarles. Los tres motivos estrella por los que en la actualidad esto pasa tienen que ver con: problemas de comportamiento y adaptación, camadas de perros y gatos indeseadas o problemas económicos.

Sea por el motivo que sea, el abandono, para ese perro o ese gato, es el comienzo de un camino muy difícil

Acciones como ser arrojados de un vehículo en marcha o abandonados donde no puedan encontrar el camino de regreso, conduce a muchos perros y gatos a sufrir atropellos, morir de inanición o de enfermedades por falta de tratamiento… otros malviven en la calle sin que nadie se fije en ellos, como los miles de gatos que antes habían gozado de un hogar y de los que equivocadamente se cree que se valen por sí mismos. Los perros y gatos que sobreviven y tienen la suerte de entrar en un centro de acogida donde no se les sacrifique a los pocos días, representaron en 2015 un censo de 137.831 perros y gatos, según el estudio realizado por Affinity.  Esta cifra corresponde solamente a los perros y gatos que llegan a los centros, ya que no existen datos de los animales que continúan en la calle, los que mueren o de los que son acogidos por personas particulares.

Aunque los animales que viven en un refugio reciban la dedicación de personas que hacen todo lo que está en su mano, su vida transcurre en una jaula a la espera de ser adoptados, y muchos de ellos están condenados a permanecer en ella para siempre, pues aunque sean animales sociables y confiados, sólo por el hecho de ser de edad adulta tienen menos oportunidades que los cachorros. Contrariamente a lo que se piensa, la adaptación de un animal adulto a una familia es muy recomendable, y tomar la decisión de acoger un animal mediante la adopción es una opción que beneficia a la familia, a descongestionar los centros de acogida y por supuesto, al animal.

Considerando el volumen de animales sin hogar en nuestro país, adoptar es una opción responsable que contribuye colateralmente a disminuir y restringir el rentable negocio de la cría y venta de animales. A día de hoy, existe aún tal demanda de cachorros que las tiendas se suministran de perros y gatos procedentes de fábricas de cachorros ubicadas en países al este de Europa donde son criados de forma industrial sin prestar ninguna atención a su bienestar. Disminuir la demanda de cachorros de perro y de gato es nuestra responsabilidad como sociedad y actuar solidariamente por aquellos que esperan un hogar a través de su adopción probablemente nos dignifique como personas.

Desde FAADA acompañamos a las personas asesorando sobre las responsabilidades que implica tener un animal y facilitando las herramientas para asegurar que la convivencia es beneficiosa. Facilitamos la identificación y esterilización de animales a precios reducidos a través de nuestra web es.socresponsable.org y nuestra campaña anual Soy Responsable, que persigue paliar el problema de la sobrepoblación que puede derivar en abandono, y asimismo disminuir las pérdidas de animales que sin la identificación por microchip dificultarán la posibilidad de ser recuperados. Paralelamente acompañamos a la administración pública en el establecimiento de políticas preventivas, en el avance hacia la prohibición de la cría de perros y gatos por parte de particulares y el progreso hacia el fin de su comercialización.

El camino hacia el cambio sobre cómo nos relacionamos con los animales con los que convivimos es responsabilidad de cada uno de nosotros, nuestra relación con ellos nos beneficia, ahora nos toca demostrar que les podemos beneficiar por igual.

faadaCarla Cornella, presidenta de FAADA
Bueno y Vegano Julio-Agosto 2017

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